El satélite argentino SAC D Aquarius, que será lanzado el viernes próximo desde una base militar de los Estados Unidos, aportará información para el desarrollo de 15 proyectos de científicos argentinos financiados por el gobierno nacional, en el marco de una estrategia de integración con investigadores de otros países.
El SAC D, una vez en órbita, comenzará a emitir en seis meses información no sólo para el desarrollo de los proyectos argentinos sino también para otras 15 investigaciones que efectúan científicos estadounidenses, nueve italianos y un japonés.
"El objetivo es que una vez que se tengan los datos del satélite, los científicos argentinos puedan intercambiar información y se vinculen con investigadores de otros países, para trabajar en red y formar una comunidad científica en torno al satélite", dijo a Télam Sandra Torrusio investigadora principal de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
A partir de esa idea, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación convocó en el 2009 a grupos de investigadores provenientes de universidades y organismos nacionales y, tras un proceso de selección, eligió 15 proyectos que serán desarrollados en el país y que serán financiados con el aporte de 1.300.000 dólares.
Las propuestas seleccionadas están vinculadas a los objetivos de los ocho instrumentos que conforman la misión SAC-D Aquarius, cinco de los cuales fueron desarrollados por la CONAE.
"Uno de los objetivos que tendrá el SAC-D será la medición de la salinidad de los océanos para poder estimar la dinámica de las corrientes oceánicas, lo que implica, además, establecer información vinculada a las formas que se da el cambio climático", explicó Torrusio.
La investigadora precisó además que "hay otros siete instrumentos que llevará el satélite que servirán para medir diferentes cosas, como incendios forestales y erupciones volcánicas, al tiempo que se podrán estudiar la ubicación y evolución de las cenizas de esos volcanes, un tema que es de tan candente actualidad en el país".
También "esta preparado para aportar información a los que efectúan estudios sobre las costas marítimas y diversos monitoreos de emergencia", aseguró Torrusio.
El satélite SAC-D Aquarius es el cuarto de de la serie SAC (Satélite de Aplicaciones Científicas) que desarrolla la CONAE y la información que emitirá "será muy importante porque permitirá entender las interacciones entre ciclo del agua, la circulación oceánica y el clima.
"Además, significará un gran aporte para la elaboración de modelos climáticos a largo plazo", destacó el Ministerio de Ciencia y Tecnología y agregó que el otro objetivo que tendrá "será recabar datos sobre la humedad del suelo, a escala de grandes extensiones" "Esto permitirá en la Argentina realizar un aporte para la generación de alertas tempranas de inundaciones y aparición y dispersión de enfermedades", explicó la cartera científica.
Torrusio destacó que el satélite "no sólo será utilizado para el desarrollo de los 15 proyectos sino que cualquier grupo científico podrá utilizarlo", y añadió que "los científicos saben qué datos específicos necesitan y para que proyectos. También otros científicos de otras partes del mundo pueden estudiar otras variables a partir de los datos del satélite", añadió.
La investigadora destacó que los satélites "se los programa para determinados objetivos, no tienen múltiples funciones, el SAC D será como un observador del clima y del medio ambiente. Podemos estar viendo una erupción volcánica y dar datos a otras comunidades, hay mucha complementariedad en todo esto".
La misión satelital argentina fue desarrollada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (COÑEA), en cooperación con la Nacional Aeronautic Andy Spice Administración (NASA) de los Estados Unidos, y la participación de entes del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y empresas de base tecnológica.
Además aportaron la Agencia Espaciale Italiana (AXIAL) de Italia, el Centre Nacional d´Etudes Spatiales (CNES) de Francia, la Canadian Space Agency (CSA) de Canadá y el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) de Brasil.
Los proyectos científicos argentinos corresponden, entre otros, a los grupos de Miguel Bertolami de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB); Marcelo Cassini, Mirta Raed y Cristina Serafini de la Universidad Nacional de Luján (UNLU)y Haydee Karszenbaum y Paola Salio de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).
También están el grupo de Raúl Rivas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires; Carlos Cotlier de la Universidad Nacional de Rosario (UNR); Dora Goniadzki del Instituto Nacional del Agua (INA) y Raúl Guerrero del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).
http://noticias.terra.com.ar/sociedad/satelite-aportara-datos-para-proyectos-cientificos-argentinos,2e8a4952aa170310VgnVCM20000099f154d0RCRD.html
lunes, 13 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
Agua potable: con medidor se gasta un 30% menos
El director del Instituto Nacional del Agua INA habló de la necesidad y los beneficios de medir el líquido que se entrega para bebida y regadío.
Siempre que se habla de agua para cualquier finalidad, se considera la eficiencia en la asignación del recurso y las condiciones de equidad en la distribución.
El director del Instituto Nacional del Agua (INA), doctor en Economía, Armando Llop, se refirió a las posibilidades y beneficios de medir el líquido que se entrega para bebida y regadío.
La fuerte controversia actual entre agua pura y minería también fue considerada por el estudios.
Sostuvo que en los sistemas de provisión de agua, se procura que haya sustentabilidad financiera, es decir, que "la organización que trata y distribuye el líquido pueda tener recaudaciones que no dependan del Estado, cosa que pueda ser sustentable financieramente".Y también consideró la sustentabilidad ambiental. "Hay que tratar que los impactos ambientales que se sucedan, sean lo menos perjudiciales posibles".
Para Llop el tema de la medición del agua (en todos sus usos, bebida y de riego) "es el mejor instrumento. En los países más desarrollados en la gestión del agua, tienen entrega volumétrica, el agua se transa por volúmenes. Nosotros (especialmente los mendocinos) medimos muy poco".
Expuso que Argentina ha sido por décadas, "el único país de América Latina que no ha medido, solamente se mide y se consume por volúmenes: el que consume más, paga más, y el que consume menos, gasta menos".
En Mendoza y en agua potable, se cuenta con un sistema que es heredado de Obras Sanitarias de la Nación. "Es mixto, y el grueso de los usuarios tienen una tarifa basada en la característica de la vivienda, que establece un consumo presunto. Cuando más terreno tiene, en teoría paga más. Pero, si usted paga un monto fijo y con eso logra la conexión, no tiene ningún incentivo para ahorrar", argumenta el ingeniero agrónomo.
Añadió: "la experiencia internacional indica que cuando se pasa de un sistema de 'canilla libre', como el que tenemos, a un sistema medido, los ingresos de la empresa (proveedora) se caen.
Por eso no existen motivaciones de la empresa, en atención a sus ingresos, de cambiar el sistema, a pesar de que en la ley de privatización de Obras Sanitarias Mendoza., se decía que al año de promulgada la norma, se tenía que pasar a un sistema de entrega volumétrica y cobrado por volumen.
http://www.losandes.com.ar/notas/2011/5/31/agua-potable-medidor-gasta-menos-571554.asp
Siempre que se habla de agua para cualquier finalidad, se considera la eficiencia en la asignación del recurso y las condiciones de equidad en la distribución.
El director del Instituto Nacional del Agua (INA), doctor en Economía, Armando Llop, se refirió a las posibilidades y beneficios de medir el líquido que se entrega para bebida y regadío.
La fuerte controversia actual entre agua pura y minería también fue considerada por el estudios.
Sostuvo que en los sistemas de provisión de agua, se procura que haya sustentabilidad financiera, es decir, que "la organización que trata y distribuye el líquido pueda tener recaudaciones que no dependan del Estado, cosa que pueda ser sustentable financieramente".Y también consideró la sustentabilidad ambiental. "Hay que tratar que los impactos ambientales que se sucedan, sean lo menos perjudiciales posibles".
Para Llop el tema de la medición del agua (en todos sus usos, bebida y de riego) "es el mejor instrumento. En los países más desarrollados en la gestión del agua, tienen entrega volumétrica, el agua se transa por volúmenes. Nosotros (especialmente los mendocinos) medimos muy poco".
Expuso que Argentina ha sido por décadas, "el único país de América Latina que no ha medido, solamente se mide y se consume por volúmenes: el que consume más, paga más, y el que consume menos, gasta menos".
En Mendoza y en agua potable, se cuenta con un sistema que es heredado de Obras Sanitarias de la Nación. "Es mixto, y el grueso de los usuarios tienen una tarifa basada en la característica de la vivienda, que establece un consumo presunto. Cuando más terreno tiene, en teoría paga más. Pero, si usted paga un monto fijo y con eso logra la conexión, no tiene ningún incentivo para ahorrar", argumenta el ingeniero agrónomo.
Añadió: "la experiencia internacional indica que cuando se pasa de un sistema de 'canilla libre', como el que tenemos, a un sistema medido, los ingresos de la empresa (proveedora) se caen.
Por eso no existen motivaciones de la empresa, en atención a sus ingresos, de cambiar el sistema, a pesar de que en la ley de privatización de Obras Sanitarias Mendoza., se decía que al año de promulgada la norma, se tenía que pasar a un sistema de entrega volumétrica y cobrado por volumen.
http://www.losandes.com.ar/notas/2011/5/31/agua-potable-medidor-gasta-menos-571554.asp
martes, 3 de mayo de 2011
AGUA Y MINERÍA TRANSNACIONAL. DESIGUALDADES HÍDRICAS E IMPLICACIONES BIOPOLÍTICAS - Horacio Machado Aráoz
El presente trabajo analiza la incidencia de la minería metalífera transnacional en la producción económicopolítica de la ‘escasez del agua’ y su impacto en la profundización de las desigualdades hídricas a nivel mundial. En clave de ecología política, se procura desnaturalizar la noción misma de ‘agua’, devolviéndole su complejidad en tanto recurso y fuente de poder clave en la dinámica de las sociedades humanas. Para ello se contraponen las concepciones del agua propias de las culturas pre-modernas con la visión que la razón científica moderna inaugura de la misma.
Los tiempos que vivimos parecen estar marcados por el agotamiento de la ‘Naturaleza’. Desde su irrupción durante el último cuarto del siglo XX hasta la actualidad, los problemas ecológicos manifiestos a diferentes escalas socioterritoriales (local, nacional, regional y global) han ocupado un papel cada vez más destacado e insoslayable en la agenda política mundial.
La inviabilidad ecológica del patrón histórico de ‘modernización económica’ e industrialización seguido por las sociedades modernas se ha puesto de manifiesto en una serie de síntomas tan evidentes como preocupantes: la extinción continua y creciente de especies; la pérdida de vegetación y bosques nativos; el agotamiento de minerales y de las fuentes de energía; los acelerados procesos de erosión de los suelos y el correlativo avance de la desertificación; el aumento incesante de la producción de basuras y de emisiones tóxicas de todo tipo que contaminan el agua, el aire y el suelo; la pérdida de biodiversidad en general; el calentamiento global y el cambio climático asociado.
Todos estos procesos no sólo afectarán las condiciones y posibilidades de vida en el futuro, sino que ya en el presente están costando cuantiosas vidas humanas y el deterioro -muchas veces irreversible- de la salud de vastos segmentos poblacionales. Según las Naciones Unidas, en la década del ’90 se produjeron más de 700.000 víctimas fatales ocasionadas por denominados ‘desastres naturales’ vinculados al cambio climático (CEPAL, 2002: 149).
El número de este tipo de eventos registra un continuo incremento en cantidad, frecuencia e intensidad; correlativamente, de un promedio de 147 millones de afectados en los años ’80, se pasó a 211 millones en los ’90; sólo en el año 1998 se registraron 50.000 muertes y más de 300 millones de desplazados por causas socioambientales (CEPAL, op. cit.. 150). En tanto se trata de una cuestión en la que literalmente ‘nos va la vida’, los problemas ecológicos son una fuente cada vez más relevante y decisiva de la conflictividad sociopolítica contemporánea.
Dentro de este marco, uno de los factores de mayor trascendencia es la cuestión de la creciente ‘escasez’ del agua, ya que se trata de un bien natural imprescindible. Sin ella, ninguna forma de vida sería posible. El agua hace posible la fotosíntesis y los procesos de captación y circulación energética, la producción de nutrientes de la que dependen todos los seres vivos. De ella depende la vegetación y, con ellas -a través de ella-, toda la cadena alimentaria.
También cumple un papel fundamental en la absorción de carbono y la producción de oxígeno, la regulación de la temperatura, del clima en general, y en particular, de los equilibrios en la composición de los gases que hacen de la atmósfera un entorno apto para la vida. Los animales de todo tipo, incluidos los seres humanos, dependemos también directamente de su consumo: no podríamos sobrevivir más de unos pocos días sin agua. Se entiende entonces la gravedad de un escenario signado por su eventual escasez.
Dado su carácter esencial para la vida, cuesta aceptar que ya entrado el siglo XXI el acceso al agua potable no alcance a toda la población. Al impulsar su reconocimiento como un derecho humano básico, la ONU consigna que hacia 2009 casi 900 millones de personas carecen del mismo, en tanto que 2.600 millones no tienen acceso al servicio de saneamiento y más de 1,5 millones de niños menores de cinco años mueren por año como consecuencia de enfermedades vinculadas a la mala calidad del agua (ONU, 2010).
Más allá de las diversas campañas globales e intergubernamentales realizadas para extender la vigencia de este derecho, los avances en este plano se muestran muy por debajo de las expectativas y los objetivos propuestos. En contraste, el uso del agua para fines productivos en general e industriales en particular, no cesa de crecer, por lo que, al ritmo actual, se duplicaría en el lapso de 20 años, según cálculos realizados para 2025 (Barlow, 2001: 8).
En este contexto, asistimos a la creciente instalación de la ‘escasez del agua’ y de la ‘inevitable’ conflictividad por la misma, como ‘problema global’: gobernantes de diversos países y de distintos niveles, organismos internacionales, ‘especialistas’ de universidades y empresas, además de los medios de comunicación, se ocupan crecientemente de ‘informarnos’ sobre esta cuestión. Desde las más altas esferas del poder se afirma que ‘las guerras del futuro serán por el agua’, sin dar cuenta de los orígenes y motivos de la repentina crisis; ocluyendo también, con ello, el análisis sobre los patrones vigentes de uso y distribución y sobre las medidas ya impulsadas para –presuntamente- hacerle frente.
Un análisis de tal tipo, sin embargo, permitiría reconocer en esta materia la creciente configuración de un discurso global que pretende naturalizar el actual estado de ‘desorden ecológico mundial’ (Porto Gonçalves, 2006), desorden histórico-geográfico resultante de la mundialización de Occidente y que, en sus postrimerías, muestra como una de sus gravosas consecuencias, la intensificación -al extremo de poner en peligro la sobrevivencia de las poblaciones más vulnerables- de las desigualdades ecológicas en general e hídricas en particular, que se verifican tanto a nivel geopolítico como en el plano intergeneracional.
Entendiendo que se trata de un problema tan grave como real, aunque distorsivamente configurado, proponemos analizar la creciente ‘escasez mundial del agua’ como expresión de un discurso político propio de la globalización hegemónica en curso, orientado a naturalizar las graves desigualdades biopolíticas existentes en torno a la misma. El ‘discurso de la escasez’ encubre, a nuestro entender, el asalto mundial privatista sobre las fuentes de agua, tratándose, por tanto, de una ‘escasez’ políticamente producida y económicamente conveniente.
Siendo múltiples y diversas las vías a través de las cuales se avanza en la apropiación desigual del vital elemento –entre ellas, la privatización y el control oligopólico de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, la generalización de prácticas de mercantilización de la misma para consumo humano (empresas embotelladoras y de bebidas) y las estrategias de re-localización de las industrias intensivas en recursos hídricos, entre otras-, acá se procurará poner bajo la lupa las consecuencias que en tal sentido implica la minería transnacional en la actualidad.
Atendiendo a las particulares características tecnológicas y al diseño geo-económico de dicha actividad extractiva a nivel mundial, se intentará mostrar el papel crucial que la misma desempeña en la producción espacio-temporal de las desigualdades hídricas.
Ahora bien, para explicitar la ecología política de la política hídrica implicada en la minería transnacional, será preciso partir por el necesario ejercicio de desnaturalizar la propia noción de ‘agua’.
Leer completo
Horacio Machado Aráoz - Facultad de Humanidades y Facultad de Filosofía de las Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. En el presente artículo se exponen algunos de los resultados arribados en Proyecto de Investigación, SECYT, UNCa.Trabajo publicado en la revista Proyección Nº 9 Año 2010 Dossier Hábitat urbano: Dimensiones y perspectivas. Revista “Proyección” es publicada por el Instituto de Cartografía, Investigación y Formación para el Ordenamiento Territorial (CIFOT), de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo./Observatorio Petrolero del Sur - OPSUR - http://opsur.wordpress.com/
Bajado de Ecoportal http://agua.ecoportal.net/Temas_Especiales/Agua/Agua_y_Mineria_Transnacional._Desigualdades_hidricas_e_implicaciones_biopoliticas
La inviabilidad ecológica del patrón histórico de ‘modernización económica’ e industrialización seguido por las sociedades modernas se ha puesto de manifiesto en una serie de síntomas tan evidentes como preocupantes: la extinción continua y creciente de especies; la pérdida de vegetación y bosques nativos; el agotamiento de minerales y de las fuentes de energía; los acelerados procesos de erosión de los suelos y el correlativo avance de la desertificación; el aumento incesante de la producción de basuras y de emisiones tóxicas de todo tipo que contaminan el agua, el aire y el suelo; la pérdida de biodiversidad en general; el calentamiento global y el cambio climático asociado.
Todos estos procesos no sólo afectarán las condiciones y posibilidades de vida en el futuro, sino que ya en el presente están costando cuantiosas vidas humanas y el deterioro -muchas veces irreversible- de la salud de vastos segmentos poblacionales. Según las Naciones Unidas, en la década del ’90 se produjeron más de 700.000 víctimas fatales ocasionadas por denominados ‘desastres naturales’ vinculados al cambio climático (CEPAL, 2002: 149).
El número de este tipo de eventos registra un continuo incremento en cantidad, frecuencia e intensidad; correlativamente, de un promedio de 147 millones de afectados en los años ’80, se pasó a 211 millones en los ’90; sólo en el año 1998 se registraron 50.000 muertes y más de 300 millones de desplazados por causas socioambientales (CEPAL, op. cit.. 150). En tanto se trata de una cuestión en la que literalmente ‘nos va la vida’, los problemas ecológicos son una fuente cada vez más relevante y decisiva de la conflictividad sociopolítica contemporánea.
Dentro de este marco, uno de los factores de mayor trascendencia es la cuestión de la creciente ‘escasez’ del agua, ya que se trata de un bien natural imprescindible. Sin ella, ninguna forma de vida sería posible. El agua hace posible la fotosíntesis y los procesos de captación y circulación energética, la producción de nutrientes de la que dependen todos los seres vivos. De ella depende la vegetación y, con ellas -a través de ella-, toda la cadena alimentaria.
También cumple un papel fundamental en la absorción de carbono y la producción de oxígeno, la regulación de la temperatura, del clima en general, y en particular, de los equilibrios en la composición de los gases que hacen de la atmósfera un entorno apto para la vida. Los animales de todo tipo, incluidos los seres humanos, dependemos también directamente de su consumo: no podríamos sobrevivir más de unos pocos días sin agua. Se entiende entonces la gravedad de un escenario signado por su eventual escasez.
Más allá de las diversas campañas globales e intergubernamentales realizadas para extender la vigencia de este derecho, los avances en este plano se muestran muy por debajo de las expectativas y los objetivos propuestos. En contraste, el uso del agua para fines productivos en general e industriales en particular, no cesa de crecer, por lo que, al ritmo actual, se duplicaría en el lapso de 20 años, según cálculos realizados para 2025 (Barlow, 2001: 8).
En este contexto, asistimos a la creciente instalación de la ‘escasez del agua’ y de la ‘inevitable’ conflictividad por la misma, como ‘problema global’: gobernantes de diversos países y de distintos niveles, organismos internacionales, ‘especialistas’ de universidades y empresas, además de los medios de comunicación, se ocupan crecientemente de ‘informarnos’ sobre esta cuestión. Desde las más altas esferas del poder se afirma que ‘las guerras del futuro serán por el agua’, sin dar cuenta de los orígenes y motivos de la repentina crisis; ocluyendo también, con ello, el análisis sobre los patrones vigentes de uso y distribución y sobre las medidas ya impulsadas para –presuntamente- hacerle frente.
Un análisis de tal tipo, sin embargo, permitiría reconocer en esta materia la creciente configuración de un discurso global que pretende naturalizar el actual estado de ‘desorden ecológico mundial’ (Porto Gonçalves, 2006), desorden histórico-geográfico resultante de la mundialización de Occidente y que, en sus postrimerías, muestra como una de sus gravosas consecuencias, la intensificación -al extremo de poner en peligro la sobrevivencia de las poblaciones más vulnerables- de las desigualdades ecológicas en general e hídricas en particular, que se verifican tanto a nivel geopolítico como en el plano intergeneracional.
Entendiendo que se trata de un problema tan grave como real, aunque distorsivamente configurado, proponemos analizar la creciente ‘escasez mundial del agua’ como expresión de un discurso político propio de la globalización hegemónica en curso, orientado a naturalizar las graves desigualdades biopolíticas existentes en torno a la misma. El ‘discurso de la escasez’ encubre, a nuestro entender, el asalto mundial privatista sobre las fuentes de agua, tratándose, por tanto, de una ‘escasez’ políticamente producida y económicamente conveniente.
Siendo múltiples y diversas las vías a través de las cuales se avanza en la apropiación desigual del vital elemento –entre ellas, la privatización y el control oligopólico de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, la generalización de prácticas de mercantilización de la misma para consumo humano (empresas embotelladoras y de bebidas) y las estrategias de re-localización de las industrias intensivas en recursos hídricos, entre otras-, acá se procurará poner bajo la lupa las consecuencias que en tal sentido implica la minería transnacional en la actualidad.
Atendiendo a las particulares características tecnológicas y al diseño geo-económico de dicha actividad extractiva a nivel mundial, se intentará mostrar el papel crucial que la misma desempeña en la producción espacio-temporal de las desigualdades hídricas.
Ahora bien, para explicitar la ecología política de la política hídrica implicada en la minería transnacional, será preciso partir por el necesario ejercicio de desnaturalizar la propia noción de ‘agua’.
Leer completo
Horacio Machado Aráoz - Facultad de Humanidades y Facultad de Filosofía de las Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. En el presente artículo se exponen algunos de los resultados arribados en Proyecto de Investigación, SECYT, UNCa.Trabajo publicado en la revista Proyección Nº 9 Año 2010 Dossier Hábitat urbano: Dimensiones y perspectivas. Revista “Proyección” es publicada por el Instituto de Cartografía, Investigación y Formación para el Ordenamiento Territorial (CIFOT), de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo./Observatorio Petrolero del Sur - OPSUR - http://opsur.wordpress.com/
Bajado de Ecoportal http://agua.ecoportal.net/Temas_Especiales/Agua/Agua_y_Mineria_Transnacional._Desigualdades_hidricas_e_implicaciones_biopoliticas
martes, 19 de abril de 2011
Se extrajeron muestras de agua para ser analizadas por el Instituto Nacional del Agua
El director de Obras Sanitarias Edgardo Monetti informó que se esta haciendo un muestreo de contraste de muestras del Acuífero Pampeano y del Acuífero Puelche. La extracción efectuada ayer estuvo custodiada por integrantes de Gendarmería porque algunas muestras se mandarán a analizar al exterior.
Monetti dijo que este es un trabajo que se realiza con el Instituto Nacional del Agua, custodiado por Gendarmería, la CNEA y el Instituto Nacional de Agua que son dos organismos que trabajan juntos. “Ellos nos piden los lugares para muestrear porque Saladillo es uno de los lugares de referencia de los dos acuíferos, con suministro público de agua. Como algunas muestras van a ser enviadas al exterior la toma de muestras viene con cadena de custodia” señaló.
Las muestras se recolectaron de dos puntos importantes: una del Pampeano en la plaza Falucho que es el pozo más característico y otra del acuífero Puelche en el barrio 272 viviendas. Cada extracción llevó media hora aproximadamente porque se hizo con un protocolo de muestreo para sacar alrededor de veinte litros de cada bomba.
Parte de lo extraído será analizado por el Instituto Nacional del Agua y el resto se mandará a analizar a España. “Saladillo fue utilizado como lugar de referencia de un Puelche definido y de un Pampeano definido para obtener una cantidad de parámetros más de los que ya se realizan en esta ciudad”, sostuvo Monetti.
http://www.cnsaladillo.com.ar/nota.php?noticia=51950
Monetti dijo que este es un trabajo que se realiza con el Instituto Nacional del Agua, custodiado por Gendarmería, la CNEA y el Instituto Nacional de Agua que son dos organismos que trabajan juntos. “Ellos nos piden los lugares para muestrear porque Saladillo es uno de los lugares de referencia de los dos acuíferos, con suministro público de agua. Como algunas muestras van a ser enviadas al exterior la toma de muestras viene con cadena de custodia” señaló.
Las muestras se recolectaron de dos puntos importantes: una del Pampeano en la plaza Falucho que es el pozo más característico y otra del acuífero Puelche en el barrio 272 viviendas. Cada extracción llevó media hora aproximadamente porque se hizo con un protocolo de muestreo para sacar alrededor de veinte litros de cada bomba.
Parte de lo extraído será analizado por el Instituto Nacional del Agua y el resto se mandará a analizar a España. “Saladillo fue utilizado como lugar de referencia de un Puelche definido y de un Pampeano definido para obtener una cantidad de parámetros más de los que ya se realizan en esta ciudad”, sostuvo Monetti.
http://www.cnsaladillo.com.ar/nota.php?noticia=51950
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Acuífero Pampeano,
Acuífero Puelche,
Calidad de agua
lunes, 11 de abril de 2011
DINÁMICA DE LOS SEDIMENTOS FINOS EN EL RÍO DE LA PLATA - Mariano Re
El pasado mes de marzo fue entregado el Informe Final del Proyecto FREPLATA-FFEM.
La problemática de la dinámica hidrosedimentológica en el Río de la Plata fue abordada por el Proyecto FREPLATA con la colaboración del IFREMER (Instituto Francés para la Explotación del Mar, Francia) y financiamiento del Fondo Francés para el Medioambiente Global (Proyecto FREPLATA-FFEM).
Este proyecto se ha llevado a cabo con la colaboración científica-técnica de Instituciones de los países de la cuenca: CIMA (Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, CONICET-UBA, Argentina), INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, Argentina), INA (Instituto Nacional del Agua, Argentina), IMFIA (Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental, UR, Uruguay), SHN (Servicio de Hidrografía Naval, Argentina) y SOHMA (Servicio Oceanográfico, Hidrológico y Meteorológico de la Armada, Uruguay).
Las actividades más importantes desarrolladas durante el proyecto consistieron en las tareas de adquisición de datos iniciadas en 2009 que se prolongaron hasta fines 2010 y que constituyeron un enorme y costoso esfuerzo, que involucró la instalación de estaciones fijas, de una boya oceanográfica, de siete campañas oceanográficas específicas, la adquisición y calibración de imágenes satelitales diarias de material en suspensión y clorofila-a de alta resolución y experimentos de laboratorio. Además, se iniciaron tareas de modelación matemática, incluyendo la instalación del modelo hidrosedimentológico MARS (Model for Applications at Regional Scale) de IFREMER en el CIMA/CONICET-UBA, el INA (Programa de Hidráulica Computacional) y el IMFIA/UR y su implementación mediante un conjunto modelos regionales anidados de alta resolución.
Como resultado principal del proyecto, se concluyó que la colección de datos in situ y remotos, conjuntamente con la aplicación de modelos numéricos al estudio de la dinámica hidrosedimentológica del Río de la Plata ha contribuido significativamente a mejorar el conocimiento de los procesos que ocurren en este importante sistema costero.
lunes, 4 de abril de 2011
Día Nacional del Agua
01/04/2011 Día Nacional del Agua. Ayer como todos los 31 de marzo se conmemoró el Día Nacional del Agua, con motivo de ello, la Subsecretaría de Recursos Hídricos organizó una reunión informal con profesionales, colaboradores, asesores, personal de la Subsecretaría e invitados especiales, en su nueva sede de las Direcciones Nacionales, sita en la calle Esmeralda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Al encuentro asistieron el Subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación, Ing. Fabián López; el Presidente del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHOSA) Edgardo Bortolozzi; el Presidente del Instituto Nacional del Agua Ing. Raúl Lopardo; el Ing. Antonio Federico Presidente de la Comisión Técnica de Recursos Hídricos del Centro Argentino de Ingenieros (CAI) y el Ing. Edgardo Castellano de la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE). También se hizo presente el Ministro de Planificación, Inversión, Obras y Servicios Públicos de la provincia de Formosa Dr. Jorge Oscar Ibáñez, entre otros funcionarios y profesionales de las distintas áreas hídricas y afines.
http://www.hidricosargentina.gov.ar/notiagua.aspx?id=145
http://www.hidricosargentina.gov.ar/notiagua.aspx?id=145
viernes, 1 de abril de 2011
Elevan nota al INTA y al INA desde la comisión de Seguimiento de la Calidad del Agua
En tanto, se informó desde Absa que en la planta de Carlos Casares se realizan trabajos en el área química. Se había llegado a valores de arsénico muy similares a los buscados La Comisión de Seguimiento de la Calidad del Agua de Pehuajó elevó notas al Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y al Ina (Instituto Nacional del Agua). Solicitan la presencia en alguna de las reuniones de un profesional entendido en riego artificial y del Ingeniero Coriale. En tanto, se informó desde Absa que en la planta de Carlos Casares se realizan trabajos en el área química. Se había llegado a valores de arsénico muy similares a los buscados.
http://www.infoecos.com.ar/Noticia_C.aspx?id=14244
http://www.infoecos.com.ar/Noticia_C.aspx?id=14244
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